Todo parecía calmo en el bunker del Acuerdo Cívico y Social cuando promediaban las 22. Por las pantallas dispuestas en el salón del Palais Rouge, se veían los canales de noticias que reflejaban los festejos de Gabriela Michetti (Unión PRO) y de Fernando “Pino” Solanas (Proyecto Sur). Alfonso Prat Gay y Gerardo Morales ya habían aparecido en el escenario del segundo piso, para dar algunos breves anuncios media hora antes. Poco sucedía en el lugar, solamente se esperaban las palabras de Lilita para que cierre la jornada. El tedio de los periodistas se empezaba a notar en el ambiente. Pocos anuncios, pocos datos relevantes, pocas apariciones.
Muchos de los que cubrían el evento ya miraban sus relojes y charlaban entre pares, esperando que la cobertura acabe. De pronto, un revuelo corta la quietud que se vivía. Un tumulto de personas se arrincona sobre el sector derecho del salón, donde habían algunas mesas. ¿Era Carrió quién finalmente decidió hacerse presente? ¿Era Michetti que venía a saludar a sus competidores? ¿Acaso Pino se pegaba una vuelta para refregar su éxito en las elecciones? ¿O tal vez era Néstor que quería preguntar si en este bunker alguien estaba “nerviosho”? ¡No! Eran bandejas repletas de comida, sándwiches de miga, picada compuesta de queso, salamín y pan, pizzetas, tartas, gaseosas y café. Las hordas compuestas por quienes cubrían la jornada se abalanzaron sobre el catering preparado por la organización del ACyS.
Rápidamente se vaciaron los platillos que traían las señoritas encargadas del buffet y que eran repuestos una y otra vez. Los brazos chocaban, se cruzaban y enredaban, peleando por llegar primeros a cada tentempié. Como si cada bocadillo servido fuera la foto buscada, la primicia por conseguir, cada cuerpo se arrojaba ferozmente y sin freno. Algunos se hacían escuchar con reproches del estilo “¿solamente gaseosa light? No puede ser, ¿quién fue la de la idea? ¿Carrió?”, o “podrían traer ahora las cosas dulces, así podemos elegir entre mayor variedad”. Betty, una de las que se encargaba de administrar el rellenado de vasos, se movía con destreza, eligiendo con maestría entre la botella pertinente y los termos con café, según el pedido, acostumbrada a no prestar atención a los reclamos de estos saqueadores de platos.
Luego de arrasar con varias tandas de bandejas con comida, los periodistas, que en un principio hacían las veces de bisontes famélicos, comenzaron a dispersarse, presos del apetito que amainaba. No sin antes, por supuesto, cargarse, con disimulo y entre chistes con colegas, porciones diversas sobre una servilleta. Algunos, tal vez por cierto pudor casi imperceptible, se despachaban con frases de satisfacción del tipo “muy buenas las pizzetas” y “la picada estaba criminal”, mientras le sonreían a Carolina o “Carito”, para quienes ya entraban en confianza.
Mientras unos se paseaban con comida por el lugar y otros intentaban sacarse con la lengua el salamín cautivo entre muelas sin dejar de tomarse ese café que emulaba el momento de sobremesa, un estado de calma se extendió por el salón. Aunque la serenidad y el relax duró poco. El rumor de una inminente aparición de Lilita Carrió sobre el escenario, dando su visión de la elección, corrió con rapidez y quienes debían cubrir el hecho comenzaron a apostarse, ya con sus estómagos saciados, en los lugares estratégicos. Los últimos bocados se tragaron casi sin masticar, las servilletas se esparcieron por el piso, los vasos se olvidaron en cualquier lugar. Aparecieron las cámaras, los micrófonos, las luces y, finalmente, Carrió.
¡Denuncio ante los lectores una doble censura en esta nota!
ResponderEliminarGabriel
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ResponderEliminarBien por la nota, muy ocurrente la forma de linkear a las fotos. Sería bueno que cualquier diferencia entre los integrantes del grupo la charlaran puertas adentro y no a través de estos mensajes ridículos, si es que realmente hubo censura o simplemente una opinión que prevaleció sobre otra. Slds.
ResponderEliminarPor favor, unifiquen la tipografía, se ve muy desprolijo así, gracias.
ResponderEliminarGabriel, recién me entero de esto que sucedió y no puedo dejar de expresar mi estupor ante semejante atropello. Fuerza,estamos con vos!
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