martes, 30 de junio de 2009

La escena del voto

El candidato a diputado nacional por la Coalición Cívica y Social Alfonso Prat Gay depositó su voto en las urnas el domingo 28 de junio en la escuela nº 2, ubicada en Palermo.

A las 10:45 de un nublado domingo electoral, en la institución ubicada en la calle Juan Francisco Seguí al 3700 en una zona bastante escondida y tranquila del barrio, todo comenzaba a predisponerse para la llegada del candidato. Sobre la vereda, frente a la puerta, había varios periodistas con cámaras, grabadores y micrófonos y algunos policías que conversaban todavía somnolientos.

Pegado a la pared, uno de los padrones exhibía el nombre de Alfonso Prat Gay junto al de tres personas que compartían el mismo apellido.

La escuela era pequeña y modesta. Se ingresaba a ella a través de un pasillo breve que comunicaba con el patio interno, rodeado de aulas y dibujos infantiles en las paredes, donde habían dispuesto sólo cuatro mesas electorales en forma de círculo. Las instalaciones terminaban en un pequeño patio descubierto.

Todo el espacio era tranquilo y silencioso, en ningún momento se formaron filas largas y bulliciosas.

En una de las urnas del patio cubierto, una señora depositaba su voto, otra ingresaba a un cuarto oscuro, mientras los primeros gestos de ansiedad de los periodistas que se preparaban para montar el pequeño escenario de empujones, micrófonos y cables comenzaban a marcar un contraste con la situación de quietud que hasta entonces se vivía en la escuela.

“Tengo que hacer una crónica sobre el día de Prat gay, a que hora se levantó, que desayunó. A las 5 de la tarde la entrego” comentaba Pablo, uno de los periodistas, en el pasillo de entrada, mientras otro chico ingresaba cargado con mochila, cámara y en la mano una bandeja de telgopor con un sandwich que dejó en un banco de la escuela para poder maniobrar mejor su equipo. A las 11:01 otro joven ingresó apurado por el mismo pasillo presentándose ante el resto: “soy el chico de Mitre. ¡Llegué tarde! ¿Paso algo? ¿hubo algún quilombo?”. En el patio, una movilera con un micrófono en la mano iba y venía ansiosamente practicando las palabras que tendría que decir en pocos minutos y bromeando junto a un camarógrafo. Segundos después, afuera, desde la esquina de Seguí y Árabe Siria venían tres mujeres jóvenes sonrientes, vestidas con un uniforme blanco, que pararon en la puerta del colegio y ahí se quedaron durante lo que duró la jornada. Eran promotoras de una marca conocida de lavandina que se sumaron al resto de los presentes repartiendo unas nuevas toallitas desinfectantes como muestras gratis. “Dame algunas para los chicos de las mesas” le dijo a una de ellas uno de los fiscales que había salido a la calle y volvió a entrar apurado.

Junto a la mesa redonda central, la 6364, aguardaban cuatro autoridades bien vestidas, peinadas y con guantes de latex como forma de prevención contra la gripe porcina. Los periodistas armaron con sillas y bancos del colegio una especie de pequeña tarima donde se posicionaron con las cámaras enfocando hacia el lugar, por ahora vacío, donde Alfonso Prat Gay depositaría su voto. Esta escena anunciaba la inminente llegada del candidato que se hizo efectiva a las 11:05 cuando con su clásico pulóver marrón (que lució durante gran parte de su campaña) apareció acompañado de sus agentes de prensa Yael, Hernán y Pedro Lacoste. Entró apurado, esquivando las preguntas y mostrándose dudoso sobre los pasos a seguir: -“Hay que hablar después me parece ¿no?”- le preguntó a Yael. Luego de depositar el voto en la urna, los periodistas se abalanzaron formando un circulo alrededor. La imagen que exhibían era la de una pequeña aglomeración que parecía pegada, incrustada caprichosamente en el resto del espacio sin guardar ninguna relación con el silencio y el vacío que seguían cubriendo el pequeño patio de la escuela.

Habló acerca de la campaña y señaló que hubo muchos “ruidos morales” alrededor, como el programa Gran Cuñado, que desviaron la atención de los temas importantes. “No creo que la campaña haya sido sucia. Creo que fue una campaña con mucha distracción, hubo mucha dificultad para poder reflejar nuestras ideas y nuestros proyectos, hubo mucho ruido, muchos focos en otras cuestiones. Pero eso ya está, lo que toca ahora es la tarea de reconstruir esta Nación y en eso vamos a estar desde hoy”, afirmó. También dijo que esperaba tranquilo los resultados de las elecciones y que “lo importante hoy es que la gente se exprese, que vote con sinceridad, que vote con el corazón, que vote con la razón y que vote con el alma”. Una vez en la calle, siguió respondiendo preguntas mientras, fuera del círculo bullicioso, una de las promotoras le explicaba a una señora para que servían las toallitas que estaban regalando: “son para desinfectar, las puede usar en el baño, en mesas”. Cuando Prat Gay, siendo las 11:20 ya se estaba retirando hacia la calle Árabe Siria, la promotora aprovechó la ocasión para sacarse una foto con el candidato. Al llegar a la esquina fue detenido nuevamente y respondió algunas preguntas más. Minutos después, tras la insistencia de sus agentes de prensa para retirarse del lugar y continuar con las actividades del día electoral, cruzó la calle dejando atrás las cámaras y los micrófonos. En ese momento, un hombre empezó a relatar efusivamente por celular: “esto fue la cobertura del voto del candidato Prat gay...” mientras una señora mayor que pasaba por la esquina y vió a los chicos con cámaras y micrófonos se preguntó en voz alta: “¿Acá quién voto?”. La pregunta no tuvo respuesta, nuevamente el silencio que reinaba por fuera de ese mundo recortado, de esa otra realidad bulliciosa de los diarios y la televisión ganó el espacio de la vereda y de la escuela.

La jornada parecía haber llegado a su fin. Sin embargo, Pablo descubrió que Prat Gay continuaba parado en la cuadra siguiente del colegio con sus agentes de prensa y otras personas que parecían ser de su circulo más íntimo. Fue entonces cuando caminó hasta él y aprovechó la ocasión para preguntarle al candidato, ya alejado del mundillo tumultuoso de colegas, cómo iba a continuar su día. Alfonso Prat Gay respondió, con un sorpresivo tono jocoso y bromista, poco frecuente en su persona a lo largo de la campaña: “voy a estar con mis hijos sin ningún periodista cerca.”

1 comentario:

  1. Bien la nota, hay algunas cosas de edición para corregir y acentos que faltan, revisen. Slds.

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